El sumario, indexado
Sube o conecta el Drive del caso. Cicerón lee todo el expediente y contesta citando el folio exacto. Sin inventos sobre lo que consta en autos.
Domina el expediente. Antes que la acusación.
Cicerón es el agente de inteligencia artificial que lee, entiende y razona sobre todo tu sumario —con la jurisprudencia verificada— para que entres a cada vista con ventaja. Con la privacidad que exige un despacho penal.
Datos en la UE · Seudonimización antes de la IA · Tu expediente no entrena a nadie.
Un segundo cerebro jurídico para el penalista: lee tu expediente entero y razona contigo.
No es un buscador ni un chatbot genérico. Cicerón indexa cada folio de tu sumario —escritos, atestados, periciales, grabaciones— y responde anclado a lo que consta en autos, no a lo que “recuerda” un modelo.
Cruza los hechos con la ley y la jurisprudencia del Tribunal Supremo, TEDH y CENDOJ, y te lo devuelve con la cita comprobable. Prepara declaraciones, encaja los hechos en el tipo y anticipa la tesis de la acusación.
Pensado para un solo oficio: la defensa penal y económica. Nada de plantillas de propósito general.
Seis frentes del expediente, atendidos por un mismo agente que conoce tu caso.
Sube o conecta el Drive del caso. Cicerón lee todo el expediente y contesta citando el folio exacto. Sin inventos sobre lo que consta en autos.
Cada cita del Supremo, TEDH, CENDOJ o BOE se contrasta con la documentación que Cicerón ha leído en esa misma consulta. La que no consta en la fuente, te sale marcada.
Un pase adversario razona como la acusación: dónde te atacará, qué prueba falta y cómo blindar la tesis de la defensa antes de que lo haga otro.
Dossier de interrogatorio y contrainterrogatorio a partir del expediente: batería de preguntas, contradicciones a explotar y puntos de riesgo del testigo.
Encaje de los hechos, elemento a elemento, en el tipo penal: qué se cumple, qué es discutible y dónde está el margen de la defensa.
Vigila vencimientos procesales y rastrea el BOE y la actualidad relevante para tus casos. Y en Telegram: briefing y consultas desde el móvil.
El sector lleva meses con la misma conversación: modelos que devuelven una resolución con número, sala y fecha perfectamente verosímiles… que no existe. Para un penalista eso no es una anécdota: es una cita en un escrito.
Sentencias y autos del Supremo, del Constitucional, de las Audiencias y de los TSJ, sus ECLI y los identificadores BOE-A. Todas, en todas las respuestas.
Cada identificador tiene que aparecer carácter a carácter en la documentación que Cicerón ha abierto en esa misma consulta: el texto de la resolución, el BOE, la base del TEDH o tu propio expediente. No vale que el modelo lo “recuerde”.
La referencia que no aparece en ninguna fuente leída se marca en ámbar, con el aviso de comprobarla antes de llevarla a un escrito. Y sin letra pequeña: el recuento va bajo la propia respuesta, cita por cita.
Cicerón no ha localizado la fuente de 1 referencia en esta consulta. Verifícala pinchando el enlace antes de incluirla en un escrito.
Lo normal es que la herramienta te dé el identificador y la comprobación quede de tu lado. Aquí la hace la máquina en cada respuesta y, cuando no puede, lo dice en vez de callarse.
Comprueba que la resolución citada consta en la fuente consultada; no decide si respalda tu tesis. Ese criterio es tuyo, y por eso el enlace al documento está siempre a un clic.
Si tu despacho ya tiene contratada una base de datos jurídica, no la dejes fuera. Cicerón se conecta a ella y la consulta junto al BOE, CENDOJ y el TEDH, para que ninguna respuesta se quede corta.
La conexión es tuya y reversible: pegas tu clave de API —que se guarda cifrada por despacho— y la gestionas (o la desconectas) cuando quieras, sin llamar a nadie.
El secreto de las actuaciones no es negociable. Por eso la privacidad no es un ajuste que se activa: está en los cimientos.
El contenido de cada caso se cifra con su propia clave AES-256-GCM. Un caso no puede leer el material de otro.
Reglas a nivel de base de datos RLS: cada letrado ve exclusivamente lo suyo. Nada se cruza entre firmas.
Tus accesos (Drive, correo, bases jurídicas) se guardan cifrados. Hardening ofensivo: límite de peticiones, CAPTCHA y comprobaciones a prueba de tiempo.
Conectas tu propia carpeta de Google Drive. El expediente original se queda en tu Drive; Cicerón lo lee para indexarlo, no lo aloja ni lo revende. Tú mandas sobre tus archivos.
Antes de enviar nada al modelo de razonamiento, los datos identificativos —nombres de las partes, DNI/NIE, IBAN, teléfonos, correos— se sustituyen por marcadores. El modelo razona sobre el caso sin ver identidades reales; tú recibes la respuesta con los datos ya restaurados.
La IA se ejecuta sobre infraestructura europea (Vertex AI en la UE) bajo acuerdos de tratamiento de datos (DPA). Tu material no sale del marco del RGPD.
El material de tus casos no alimenta el entrenamiento de ningún modelo de IA. Se usa para responderte a ti, y punto.
El modelo pone la inteligencia. La diferencia está en la capa que hemos construido alrededor para que sirva en un tribunal.
Recuperación sobre tu propio expediente: las respuestas nacen del documento, no de la memoria del modelo.
Cada respuesta pasa por un control que comprueba, referencia a referencia, que la resolución consta en la fuente leída. Cómo funciona ↓
Un segundo razonamiento adopta la tesis de la acusación para poner a prueba la tuya.
Cicerón está reservado a despachos penalistas. Solicita acceso y te lo mostramos, sobre un caso real tuyo, para que veas lo que cambia.